Muchos de nosotros la
mayoría de las veces nos relacionamos desde el ego, muy a pesar nuestro. Bien
es cierto que, unas personas son más conscientes de su ego y como muchas veces
éste hace acto de presencia y, logran mantenerlo a raya en mayor o menor medida,
pero no es menos cierto que nadie está libre de él, y el ego odia equivocarse.
¿Qué es el ego?
El ego proviene del latín y
significa “yo” y “es el concepto psicológico mediante el cual el ser humano se
identifica a sí mismo y es donde se siente identificado”.
Cuando nos relacionamos
desde el ego, nos alejamos de nuestro ser y nuestra esencia. El ego responde
por impulsos y busca siempre tener o llevar razón: en cambio, cuando nos
relacionamos desde nuestra esencia, pensamos detenidamente antes de responder
algo y, como suele decirse: “¿prefieres ser feliz o tener la razón?”.
¿Quién dijo que equivocarse
es malo?
Vivimos en una sociedad altamente competitiva donde hemos sido educados para “ser el/la/mejor”, dar una buena imagen ante la sociedad, todas ellas, cuestiones derivadas del ego, por lo que, no podemos extrañarnos que cuando nos equivocamos y las cosas no salen como quisiéramos, nos autosaboteamos, nos frustramos, nos entristecemos, en definitiva, podemos llegar a ser nuestros peores enemigos. Y es que, al ego, querid@ lector/a, odia equivocarse; pero ¿quién dijo que equivocarse es malo?
Ya decía Jack Welch:
"He aprendido que los errores a menudo pueden ser buenos maestros del éxito".
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Cuando nos equivocamos, se
abre ante nosotros un sinfín de oportunidades y enseñanzas, pero nuestro “diablillo”
particular del ego no le interesa ver dichas oportunidades ni enseñanzas.
Cuando nos equivocamos en
algo, siempre tenemos la opción de mejorar lo que sea, bien sea un trabajo,
bien sea una relación, etc, pero para ello, necesitamos establecer un nuevo
diálogo interno basado en la comprensión, aceptación, respecto, etc.
Cuando nos equivocamos,
estamos obteniendo una enseñanza valiosísima, -si no dejamos a nuestro ego que se salga con la suya-, para
poder ver así dicha enseñanza; estamos avanzando en nuestro autoconocimiento y
crecimiento personal.
Si no aceptamos que somos
humanos y, por ende, todos nos equivocamos, estaremos viviendo en continuo
conflicto con nosotros mismos y con los demás, buscaremos culpables y/o
actuaremos con egoísmo, en definitiva, siempre que actuamos desde el ego
estaremos sufriendo.
Quiero que te respondas la
siguiente pregunta: ¿qué sucede cuando no aceptamos un error o, peor aún,
cuando no aceptamos que podemos cometerlo? ¡Seguro que lo has adivinado! Sí,
sucede que sufrimos. Y es que, al ego le encanta el victimismo, lo contrario a
hacerse responsable de las situaciones.
Por eso, si queremos dejar
el ego a un lado, o mejor dicho, dominarlo de alguna manera, tenemos que
regresar a nuestro ser, a nuestra verdadera esencia, relacionarnos con
autenticidad y que nuestros acciones sean auténticas. Si te das cuenta, es como
hacer un viaje de regreso a la sabiduría innata y autenticidad de cuando éramos
niños.
Cuando te relacionas desde
tu yo auténtico, te notas con más poder interior, decidid@ a ser la persona que
siempre quisiste ser y no aquella que te dijeron que debías ser.
La última decisión la
tenemos nosotros, pero si en algo coincidimos todos, es que no queremos sufrir
y queremos ser más felices, porque en realidad, la felicidad es un derecho
innato que muchas veces no nos damos el permiso de disfrutarlo.

Hola, Yolanda, errar es humano, por tanto, debemos aprender a que no pasa nada si nos equivocamos. Lo que pasa, como dices, que, actualmente, está muy penalizado equivocarse porque no te dejan que eso pase: o se ríen, o te juzgan, o te critican, o te multiplican por tres el error... Cualquier cosa en vez de decir: no pasa nada.
ResponderEliminarBuen artículo.
Un abrazo. :)
Hola, Merche.
EliminarTotalmente de acuerdo con lo que dices.
Quien es humano y es consciente que todos cometemos errores, no suele juzgar tan a la ligera, aunque en este artículo me refería a cuando la persona no admite sus errores o no admite que se puede equivocar, pero sí, va de la mano, que quien actua asi suele señalar el error del otro,(los errores los comete siempre el otro, es su forma de obrar) .
Gracias por tu comentario y voto.
Otro abrazo de vuelta 🤗
El ego, el bendito ego. No sé cuántas cosas y personas se me vinieron a la mente. Creo que nada como vivir en santa paz y esto significa no importarnos tener o no la razón, como dices... La vida es difícil de por sí como para que cosas así nos vengan a quitar la paz. Aunque muy humano, hay que hacer conciencia de que somos humanos. Un gran abrazo Yolanda🤗🤗🤗
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarBendito ego, verdad?
EliminarNo hay nada como estar en paz,.
Como bien dices, la vida ya de entrada es difícil (y bonita a la vez) como para complicarla más.
Exactamente, hay que hacer conciencia todos , pero tambien siendo conscientes que no todo el mundo quiere y, es respetable siempre que no dañen a otros.
Otro gran abrazo de vuelta, Maty!