lunes, 8 de junio de 2026

3 Maneras Hacerte Responsable de ti mismo Inspirándote en Víktor Frankl

 


Para conseguir hacerte responsable de ti mismo, o ser proactivo, tendremos que aprender la manera de actuar más responsable y madura en nuestras vidas, en vez de reaccionar antes éstos. 

Antes de seguir, creo necesario hacer un breve inciso para preguntarnos: “¿qué es realmente la proactividad”. La proactividad, podríamos decir que, es una manera de ser responsables a la hora de responder ante circunstancias o situaciones adversas. Siendo proactivos, estaremos actuando con pleno control sobre nuestras vidas y, por ende, sobre nosotros mismos. Déjame decirte que: la actitud con la que respondes a los hechos la controlas tú.

No debemos olvidar que, actuamos según nos sentimos; toda acción lleva implícita una o varias emociones; en definitiva, cuando “reaccionamos” nos movemos por impulsos. 

Cuando respondemos ante un hecho o suceso, o, mejor dicho, cuando reaccionamos, no estamos actuando desde la calma, no nos estamos haciendo responsables de la situación, por lo que, no estamos actuando de una forma madura y, por ende, estamos acumulando mucho sufrimiento en nuestras vidas y en la de los demás.

Te sugiero que hagas un alto en el camino conmigo, y que leas la siguiente historia que, a pesar de su gran dureza, espero que te llegue y conmueva tanto como a mí lo hizo en su día. La dura experiencia y lección de vida de Víctor Frankl (neurólogo y psiquiatra austriaco):

El psiquiatra austriaco Víctor Frankl, prisionero en un campo de concentración de la Alemania nazi, sufrió humillaciones y torturas indescriptibles y, había sido educado en la tradición freudiana que, sostiene que uno es, en esencia, producto de su infancia y, es impotente contra ese hecho.

Durante su encierro en el campo de concentración, observó las reacciones de su alrededor; bajo las mismas circunstancias, ciertas personas reaccionaban como santos y otras como animales. Víctor Frankl, vivió situaciones atroces; varios de los suyos fueron exterminados en los hornos crematorios y él mismo creyó estar destinado a la misma suerte, pero fue separado para servir como conejillo de indias.  

Un día fue colocado bajo un fuerte reflector y, experimentó en carne propia, técnicas atroces de esterilización. Fue en ese momento, cuando descubrió lo que, a partir de entonces se llamaría: la última de las libertades humanas, es decir, el poder de escoger su propia respuesta pase lo que pase, y sin importar la situación. También cultivó un sentido de sí mismo que, le permitieron, a pesar de las torturas, imaginando, dando clases a sus estudiantes después de la liberación, explicándoles las situaciones que estaba experimentando en ese instante. En su imaginación contaba sobre lo que, esas crueldades le habían enseñado sobre sí mismo en ese preciso momento, y desps, también.

A partir de esas enseñanzas, Víctor Frankl llegó a formular el siguiente postulado:

“EL VALOR MÁS PRECIADO DE TODOS, ES TENER LA CAPACIDAD DE ELEGIR NUESTRAS ACTITUDES EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA DE LA VIDA”.

Víctor Frankl descubrió la fuerza de su voluntad y su independencia de espíritu; dejó de preguntarse por qué le pasaban esas cosas a él, y pasó a preguntarse lo que estas cosas le exigían. No recobró su libertad condicionado por el ambiente externo, sino la libertad de su espíritu, ese valor individual intrínseco para hacer elecciones más responsables y maduras.


3 MANERAS DE HACERTE RESPONSABLE DE TI MISMO


Vamos a ver a continuación 3 maneras de hacerte responsable de ti mismo:


  • Identificar correctamente el problema: para ello, podríamos hacernos la siguiente pregunta: ¿qué problema tengo exactamente?
  • Establecer un plan B: ¿qué quiero decir con esto? Ante cualquier circunstancia problemática, adversa o negativa, (como mejor desees llamarla) quiero que te respondas las siguientes preguntas para que puedas considerar posibles alternativas:

¿Qué opciones tengo?

¿Con qué y con cuántos recursos dispongo ahora mismo?

¿Qué opción es la más saludable para mí en este preciso momento?


  • Apunta todas las maneras o formas que se te ocurran para actuar ante el problema que tienes ahora mismo: pueden ayudarte formas que en el pasado te hayan podido ayudar, así como observar a personas que admires, bien por su capacidad para hacer frente a problemas, o bien por su actitud positiva frente a los hechos negativos que suceden en sus vidas.


Dicho esto, te espero para que cojas un bolígrafo/lápiz y papel, una hoja/libreta, ¡lo que más te guste!

Ahora sí, quiero que te comprometas conmigo y, hagas una declaración de intenciones y escribas a lo que te comprometes desde ya mismo, que acción o acciones (empieza por la más sencilla) vas a hacer desde ya mismo, en base a tus valores más personales, aquellos valores que tienes y que no te saltarías por nada del mundo. ¡Recuerda! Más vale que escribas pocas acciones y las cumplas que muchas y que queden en el olvido.


Espero que hayáis disfrutado del artículo y, nos leemos en el próximo post.


¡Un abrazo gigante!


 P.D: Este artículo ha sido extraído de mi libro Mi esencia en letras

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