Para conseguir ser proactivo tendremos que, aprender la manera de actuar más responsable y madura ante los hechos o sucesos que se dan en nuestras vidas, en vez de reaccionar ante éstos. Huelga decir, que todos tendemos a priori a reaccionar, en mayor o menor medida; no importa...sigamos aprendiendo.
Ante de seguir, creo necesario hacer
un breve inciso para preguntarnos: ¿qué es realmente la proactividad? La
proactividad, podríamos decir que, es una manera de ser responsables a la hora
de responder ante circunstancias o situaciones adversas. Siendo proactivos,
estaremos actuando con pleno control sobre nuestras vidas y por ende sobre
nosotros mismos. Déjame decirte que: la actitud con la que respondes a los
hechos la controlas tú.
TIPS: APRENDER A SER MÁS PROACTIVOS
Vamos a ver a continuación 3 maneras
para aprender a ser más proactivos:
• Identificar correctamente el
problema: para ello,
podríamos hacernos la siguiente pregunta: ¿qué problema tengo exactamente?
• Establecer un plan B: ¿qué quiero decir con esto? Ante
cualquier circunstancia problemática, adversa o negativa, (como mejor desees
llamarla) quiero que te respondas las siguientes preguntas para que puedas
considerar posibles alternativas: ¿qué opciones tengo?, ¿con qué y con cuántos
recursos dispongo ahora mismo?, u esta otra: ¿qué opción es la más saludable
para mí en este preciso momento?
• Apunta todas las maneras o formas que
se te ocurran para actuar ante el problema que tienes ahora mismo: puedes ayudarte formas que, en el
pasado te hayan podido ayudar, así como observar a personas que admires, bien
por su capacidad para hacer frente a problemas, o bien por su actitud positiva
frente a los hechos negativos que suceden en sus vidas.
Para que entiendas mejor lo que, quiero decirte sobre la proactividad, te sugiero que hagas un alto en el camino conmigo y que, leas la siguiente historia que, (a pesar de su gran dureza) espero que te llegue y conmueva tanto como a mí lo hizo en su día sobre, esta dura experiencia y lección de vida de Víctor Frankl (neurólogo y psiquiatra austriaco).
LECCIÓN DE VIDA DE VÍkTOR FRANKL
El psiquiatra austriaco Víktor
Frankl, prisionero en un campo de concentración de la Alemania nazi, sufrió
humillaciones y torturas indescriptibles y, había sido educado en la tradición
freudiana que, sostiene que uno es, en esencia, producto de su infancia y, es
impotente contra ese hecho.
Durante su encierro en el campo de
concentración, observó las reacciones de su alrededor; bajo las mismas
circunstancias, ciertas personas reaccionaban como santos y otras como
animales.
Víktor Frankl, vivió situaciones
atroces; varios de los suyos fueron exterminados en los hornos crematorios y él
mismo creyó estar destinado a la misma suerte, pero fue separado para servir
como conejillo de indias.
Un día fue colocado bajo un fuerte
reflector y, experimentó en carne propia, técnicas atroces de esterilización.
Fue en ese momento, cuando descubrió lo que, a partir de entonces se llamaría:
la última de las libertades humanas, es decir, el poder de escoger su propia
respuesta, pase lo que pase, y sin importar la situación. También cultivó un
sentido de sí mismo que, le permitieron, a pesar de las torturas, imaginando
dando clases a sus estudiantes después de la liberación, explicándoles las
situaciones que, estaba experimentando en ese instante. En su imaginación
contaba sobre lo que, esas crueldades le habían enseñado sobre sí mismo en ese
preciso momento y después, también.
A partir de esas enseñanzas, Víctor Frankl llego a formular el siguiente postulado: “EL VALOR MÁS PRECIADO DE TODOS, ES TENER LA
CAPACIDAD DE ELEGIR NUESTRAS ACTITUDES EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA DE LA VIDA”.
Víctor Frankl, descubrió la fuerza de su voluntad y su
independencia de espíritu; dejó de preguntarse por qué le pasaban esas cosas a
él; y pasó a preguntarse lo que estas cosas le exigían. No recobró su libertad,
condicionado por el ambiente externo, sino la libertad de su espíritu, ese
valor individual intrínseco para hacer elecciones más responsables y maduras.
Cómo ser más proactivo
Ahora, vamos a pasar (nuevamente) a
la parte práctica, porque soy del parecer que, aunque la teoría es básica y
está muy bien, sin acción y práctica no habrá conocimiento de lo que leemos, en
definitiva, sin acción no habrá conocimiento real y auténtico.
Dicho esto, te espero para que cojas
un bolígrafo/lápiz y papel, una hoja/libreta, ¡lo que más te guste!
Ahora sí, quiero que te comprometas conmigo y, hagas una declaración de intenciones y escribas a lo que te comprometes desde ya mismo, que acción o acciones (empieza por la más sencilla) vas a hacer desde ya mismo, en base a tus valores más personales, aquellos valores que tienes y que no te saltarías por nada del mundo.
¡Recuerda! Más
vale que escribas pocas acciones y las cumplas que, muchas y que queden en el
olvido.
¡Un abrazo gigante!

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